Planificando la boda juntos

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Si bien la celebración de una boda sigue manteniendo muchos tintes tradicionales, también es cierto que algunas cosas han variado. Una de ellas es precisamente la relativa a la organización y planeación de la boda.

Planificando la boda juntosHace mucho tiempo, por ejemplo, las bodas se concertaban organizaban y planificaban entre las familias y, generalmente, ni la novia, menos aún el novio podían opinar. Al parecer hubo un tiempo en que, una vez que las familias habían concertado el matrimonio de una pareja, era la familia del novio quien no solamente financiaba los gastos de la celebración sino que específicamente su madre (o sea la futura suegra de la novia), junto con las otras mujeres de la parentela, era quien se encargaba de planificar y organizar la boda a su gusto y criterio…. por obvias razones, evitaremos los comentarios sobre este punto un tanto álgido.

La familia de la novia por su parte, tenía la obligación de entregar una “dote” en dinero o en bienes materiales (muebles e inmuebles) y la novia debía llegar únicamente con su baúl de lencería para el hogar, su ropa interior y de cama, así que un traje para la boda, encima generalmente “ultra demodé”, puesto que la tradición rezaba que portase el mismo que había llevado no solo su madre sino su abuela y quizás su bisabuela y hasta tatarabuela…Es decir, la novia no pintaba nada, ¡poco más y hasta prescindían de su presencia en el festejo!

Pero seguramente, eso de que además de que pagas por casar a tu hija, resulta que en la celebración del matrimonio te encuentras con que no hay ni un solo detalle del agrado de la novia y sobre todo de la madre de ésta, debió haber ocasionado muchísimos conflictos, por lo que posteriormente, se decidió que a más de la “dote” sería la familia de la novia la que se encargaría de costear y organizar la boda, así la novia podría tener un poquito de voz, aunque prácticamente nada de voto, ya que por encima de ella, siempre estaría su madre y las mujeres mayores de su familia a la hora de tomar las decisiones…

Planificando la boda juntosAfortunadamente, las cosas no quedaron ahí y más bien siguieron cambiando para mejor. Ya en épocas más modernas, lo de la “dote” fue desapareciendo; la familia de la novia seguía encargándose del finanaciamento y organización de la ceremonia eclesiástica y de la recepción de boda, pero ciertos aspectos como los gastos relativos a la boda civil, los licores tanto para la boda civil como eclesiástica, el viaje de bodas, así que la compra del anillo de compromiso como de los aros matrimoniales debía correr por cuenta del novio y/o su familia.

De todas maneras, hasta este punto en realidad el que menos se involucraba en todo este suceso era el novio; incluso hasta hace no mucho, era como si luego de haber cumplido él solo con el trabajo de elegir a su futura esposa (recordemos que en algún momento a él también se la elegían sin que a veces ni la conozca hasta el día de la boda) y, proporcionar la parte del aporte económico que le correspondía (con o sin la ayuda de su familia) para cubrir los gastos de la boda, todo lo demás era ajeno a su interés y su tiempo.

Por fortuna las cosas nunca dejan de cambiar… hoy, todos tenemos la libertad no solo de escoger a la persona con la que deseamos compartir nuestra vida, sino que además, al constituirse las parejas entre seres que se enamoran el uno del otro en base a sus afinidades y empatías y, si a esto sumamos que actualmente tanto el hombre como la mujer cuando deciden casarse, en la mayoría de los casos, ambos trabajan y son ellos mismos quienes financiarán su boda (aunque reciban un aporte de sus respectivas familias); resulta bastante lógico que entre ambos no solo planifiquen, sino que los dos se involucren al máximo en la realización de este gran evento en sus vidas ¡Viva la modernidad!

A la hora de la verdad, sabemos que todos los hombres por más amor que nos tengan nunca se involucrarán por completo en la planificación de la boda, todo esto es un asunto demasiado complejo para la practicidad masculina, pero sí es importante que él opine sobre lo que le gustaría y lo que no en la boda y que Ud. le hagas sentir que su opinión cuenta y vale muchísimo.

El primer paso para compartir responsabilidades y apoyarse mutuamente

Planificando la boda juntosTampoco seamos demasiado idealistas, sabemos que aún hoy, hay muchos casos en los cuales el novio deja que la novia elija todos los detalles de la boda, ya sea porque no quiere llevarle la contraria, porque piensan que son cosas de mujeres o por “una muy conveniente” falta de tiempo.

En estos casos, nunca está demás recordarle que la boda es de ambos y explicarle a su prometido lo valiosa que es no solo su opinión en todos los detalles sino su participación en el desarrollo de la organización de la boda, ya que el involucrarse ambos en los preparativos, les ayudará a mejorar sus niveles de comunicación, les permitirá entender qué y cómo ceder en una relación y hasta cómo organizarse como pareja… Cosas fundamentales en un matrimonio.

Al elegir los detalles, según la personalidad de ambos, su creatividad y el estilo que deseen impregnar a la celebración, es seguro conseguirán que su boda sea tal y cual ambos la soñaron.

Sin embargo, admitámoslo, también hay otros casos que aunque el novio en el fondo desea involucrarse más en la organización de la boda, evita dar su opinión porque siente que su punto de vista no se tiene en cuenta, ya que entre la madre, la suya, las hermanas y amigas casi lo ignoran. En ese caso es Ud.quien tiene que poner un alto a las voces femeninas y escucharlo, valorar sus gustos y deseos. Insistimos, ese día también será su boda, así que dele la apertura necesaria para que exponga sus ideas sobre los detalles del evento.

Planificando la boda juntosPara empezar a organizarse, en primer lugar deben reunirse en un lugar donde haya tranquilidad y puedan hablar sobre su boda. Luego, realicen una lista de todo los detalles y deje que él elija las cosas de las que desea ocuparse mientras Ud. hace otras. Así lograrás que él se implique en la organización y sobre todo que lo disfrute como Ud., sin que haya diferencias, riñas y mucho menos que los nervios se apoderen de ambos.

Evidentemente, no podemos negar que las mujeres solemos ser más obsesivas con la planeación y los detalles, a diferencia de los hombres que ven las cosas con otra perspectiva, por lo cual es importante que no se abrume ni lo abrume a él queriendo que todo salga a la perfección y mucho menos imponiendo tus gustos. Este acercamiento para organizar la boda es como un ensayo previo de lo que tendrán que hacer juntos en su vida de casados: aprender a compartir responsabilidades, apoyarse y ayudarse mutuamente.

Pero recuerde, también es de suma importancia no hablarle de la boda en todos los momentos que están juntos, no amerita que le colme todo el tiempo con el mismo tema. Los hombres funcionan de otra manera y más vale no mortificarlos con nuestras manías obsesivas de perfección, especialmente si de toda evidencia hay días en los que él desea estar tranquilo contigo, disfrutando de una rica velada junto a ti.

Hay muchos consejos a tener en cuenta para implicar a su novio en la preparación de la boda, pero el más importante es que sea lo suficientemente paciente e inteligente para hacer que él participe en todo y de esta manera disfruten juntos este proceso, siempre con mucho amor y pensando en la armonía y éxito del más hermoso momento de su vida… ¡Suerte!

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