Los trastornos de la Conducta Alimentaria

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En los inicios del siglo XXI, una nueva epidemia se va extendiendo entre las sociedades industrializadas: el “culto al cuerpo”.

  Los trastornos de la Conducta AlimentariaEsta obsesión está llevando a que muchos hombres, pero muchas más mujeres, sobre todo adolescentes, sientan que no sólo deban competir con el mundo externo, sino con su propio cuerpo para alcanzar un cambio que devuelva en el espejo la estética de una imagen ideal.

Esta legión de personas que se va incrementando peligrosamente comienza a alarmar a especialistas en medicina, sociólogos, educadores, etc., al punto que el tema de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TAC), actualmente, por su magnitud, son tema recurrente de diversos foros internacionales y discusiones en varios parlamentos del mundo.

Mientras el debate continúa, las enfermedades derivadas de un culto exacerbado al cuerpo crecen y crecen. Aunque en el 40% de los casos se logra vencer la enfermedad, el resto de los afectados vivirá con ella hasta el fin de sus días.

La obsesión moderna por la perfección de la imagen corporal ha llevado a la nueva “epidemia del culto al cuerpo”. En la actualidad, los medios de comunicación y la industria de la belleza y de la dieta promocionan un modelo estético que está muy lejano a la realidad de la gran mayoría de las personas.

El ideal de belleza y los malos hábitos alimenticios.

Es indiscutible que el comportamiento insalubre del comer es epidémico en la mayoría de los varios países del mundo, en donde las poblaciones son expuestas a una profusión de anuncios que propagan programas para la reducción de peso y una estética juvenil, al mismo tiempo que las rutinas de trabajo llevan a mucha gente a comer comida rápida (generalmente “chatarra”) y propagan una vida sedentaria.

Como sabemos, la alimentación es algo básico para la supervivencia de cualquier ser vivo; sin embargo, el ideal de belleza (en particular el femenino) de la posmodernidad es tan extremadamente delgado, que es claro que lograr y mantener esa imagen supuestamente ideal está llevando a que cada vez más personas adopten conductas alimentarias anormales que a la postre terminan afectando no solo su salud física, sino también emocional.

Estas conductas aparecen como conse- cuencia de ideas de tipo obsesivo (es decir, ideas permanentes, que la persona no puede controlar y que le generan gran angustia) respecto al peso, la figura y la alimentación.

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) o Desórdenes Alimenticios

Los trastornos de la Conducta AlimentariaSe conoce como Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) o Desórdenes Alimenticios a un grupo de enfermedades que comparten como característica principal la presencia de conductas alimentarias inadecuadas.

Un trastorno en la alimentación es una enfermedad causada por la ansiedad y por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico, relacionada con la alteración de los hábitos alimenticios comunes. La persona que padece algún trastorno en su alimentación convierte el alimento en el eje a partir del cual gira la vida.

De ahí que los trastornos alimentarios no afectan únicamente a la manera de comer; en realidad, se desarrollan como resultado de problemas en la percepción y en la forma en que una persona se ve a sí misma y en relación con su mundo, problemas que son causados por múltiples factores que se vuelven cíclicos y se realimentan a sí mismos. En otras palabras, estos trastornos están íntimamente ligados a la autoestima.

Es a partir de los años cincuenta cuando la preocupación por los trastornos de alimentación es evidente, porque se empiezan a estudiar desde diferentes líneas, considerando no sólo los factores biológicos y psicológicos sino también los sociales y educativos que influyen en esta nueva cultura de la delgadez.

Tipos de trastornos y desórdenes

Hay trastornos de tipo alimentario como la anorexia, la bulimia nerviosa o la obesidad, así como otros tipos de desórdenes más bien estéticos como la vigorexia y la dismorfia corporal; pero a estos desórdenes, también podríamos sumarle otros, como las conductas obsesivas hacia las cirugías estéticas, la comida light, etc.

Si bien son varias las causas que producen estas enfermedades, las influencias culturales tienen gran importancia en la búsqueda de la perfección. Existe un anhelo de perfeccionismo corporal latente tanto en los hombres como en las mujeres; pero los varones tienen (por el momento) unos modelos más musculosos, no tan delgados, por lo que el porcentaje de problemas relacionados con la anorexia, principalmente, es mucho menos impactante entre los hombres.

Sin embargo, los varones son más susceptibles a padecer de otro tipo de alteraciones como la vigorexia, que consiste en la práctica de una actividad física exagerada (obsesión en torno al culto del músculo), o la dismorfia corporal, que conlleva una obsesión reiterada por alguna parte del cuerpo, aunque no exista ningún defecto.

Estos trastornos han empezado a convertirse en un problema grave y recurrente entre el género masculino y, al igual que en el caso de las mujeres, ha empezado a crecer en cifras significativas entre la población más joven, es decir, los adolescentes.

Todos estos trastornos comparten varios síntomas en común: desear una imagen corporal perfecta y distorsionar la realidad frente al espejo. En estas expresiones es decisivo el criterio del gusto social, que es el que marca las tendencias.

Y es en la adolescencia cuando este tipo de obsesión se está convirtiendo en una pesadilla, ya que con una personalidad aún no configurada ni aceptada, con unos medios de comunicación que transmiten constantemente modelos “irreales” de perfección y belleza, sienten la presión de tener que realizar desmesurados esfuerzos por alcanzar dicho modelo, sacrificando su salud y llegando hasta las últimas consecuencias en sus conductas inadecuadas.

Los trastornos alimenticios y su tratamiento

Los trastornos de la Conducta AlimentariaLos desórdenes alimentarios pueden repercutir en diversos planos físicos, emocionales y sociales, por lo que el tratamiento psicológico suele ser imprescindible.

Este es igual de importante que el tratamiento nutricional y/o farmacológico, dado que si no se trabajan los síntomas emocionales y las ideas obsesivas respecto a la comida desde el principio, es muy difícil obtener colaboración del paciente para que cumpla las recomendaciones nutricionales.

El tratamiento nutricional debe establecerse desde el principio, pues muchos de los síntomas físicos y emocionales que presentan estos pacientes se corrigen una vez establecida una correcta alimentación y no necesitan tratamientos médicos adicionales.

Las presiones socioculturales y factores externos como la moda, cultura mediática y un estilo de vida, que giran entorno a la belleza son elementos que han provocado que diversos trastornos de la alimentación aumenten.

El tratamiento psicológico no se enfoca solamente en corregir las ideas obsesivas respecto al cuerpo, la alimentación y la figura, sino también en buscar las verdaderas causas del trastorno de alimentación; es decir, en ayudarle al paciente a entender que el trastorno es la manifestación de otros problemas de tipo emocional que él no ha reconocido o no ha sido capaz de enfrentar.

Así mismo, busca ayudarle al paciente a desarrollar estrategias más adecuadas para enfrentar las situaciones difíciles de la vida, de manera que puedan evitarse las recaídas. Por obvias razones, este tratamiento debe ser llevado a cabo por un psicólogo o un psiquiatra con profundo conocimiento en el tema.

Es importante saber que estos tratamientos normalmente son largos (alrededor de 2 a 5 años) y complejos, que deben involucrar no sólo al paciente, sino también a toda la familia de manera activa y que su objetivo debe ser no sólo corregir los síntomas físicos y emocionales, sino producir cambios en los hábitos y en los factores de riesgo para evitar las recaídas.

Para mantenernos en el peso ideal hemos de adecuar nuestra dieta a nuestro estilo de vida, es decir, tener en cuenta nuestro ritmo de vida, la actividad que realizamos, etc. Además de la dieta debemos concienciarnos de que la práctica de ejercicio físico es muy necesaria; todos los días debemos realizar algún tipo de ejercicio, eso nos ayudará a mantenernos saludables y en forma.

La prevención es el mejor recurso para enfrentar los trastornos alimenticios

Para evitar trágicos finales, que lamentablemente son cada vez más frecuentes de lo que sabemos, los expertos recomiendan la prevención: buenos hábitos alimenticios, que los padres sepan qué comen sus hijos y que les ayuden a no caer en el culto al cuerpo y la adoración de la extrema delgadez; que les enseñen a valorarse a sí mismos.

De hecho, la alimentación y nutrición cotidiana en el hogar debe ser replanteada y entendida como la búsqueda de un es- tilo de vida saludable y en la que participan todos los miembros de la familia.

Esto se logra no solamente ingiriendo comidas sanas y equilibradas, sino también compartiendo los horarios de comida en familia y aprovechando estos espacios para fomentar la comunicación entre sus miembros.

Todas las personas relacionadas con la educación también tienen un papel importante en la detección precoz de estos trastornos, observando los comportamientos, cambios emocionales y de aspecto físico que pueden hacer pensar en este tipo de trastornos alimentarios.

Enseñar y educar desde la infancia, en la familia y en los centros escolares, a llevar una vida saludable inculcándoles hábitos de alimentación sana y de actividad física adecuada a sus facultades, debe ser una premisa en nuestra sociedad.

Nuestra obligación como padres o educadores es ayudarles a los niños y jóvenes con comprensión y confianza a conocer su propia realidad biológica y psíquica, sus capacidades y limitaciones infundiéndoles seguridad en sus propios valores, de forma que puedan sentirse a gusto consigo mismos y se acepten como realmente son…

Pero recuerden, ¡se educa con el ejemplo!, por lo tanto, empiece por plantearse a sí mismo sus propias actitudes con respecto a su imagen, su autoestima y sus propios conflictos emocionales y su relación con la comida…

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