La búsqueda de la felicidad

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No tiene forma y sin embargo todos creemos verla. Descubre de la mano del padre Ángel Espinosa de los Monteros cómo conjugar una sonrisa en pareja.

Las parejas le tienen miedo a la monotonía, pero parece que el cambio es lo que posiblemente causa distanciamientos.

Todos cambiamos. No solo físicamente, sino psicológicamente: cambia la firmeza de nuestra piel y nuestro carácter, nuestro cabello y nuestra manera de reaccionar, la capacidad de tolerar, de soñar y de perdonar.

Si al pasar los años hemos perdido las cualidades que nos adornaban al inicio del noviazgo como: la simpatía, optimismo, ecuanimidad, entre otras, no es motivo para decir que el amor terminó, ya que este va más allá de eso.

¿Cuál ha de ser el proyecto de vida de una pareja saludable?

Las parejas deben comprender que deben remar juntos en la misma barca y si llega la tormenta han de naufragar unidos para encontrar la forma de reconstruir una balsa que los mantenga unidos.

Es compartir las ilusiones, proyectos, luchar contra las mismas tempestades y disfrutar tomados de la mano del alba, el atardecer y el amanecer.

Muchas veces he pensado que decir te quiero es decir “quiero hacerte feliz”, y qué mejor proyecto que buscar la felicidad del otro y recibir lo mismo.

La felicidad es algo que reposa en diferentes cosas, estímulos y situaciones. ¿De qué manera se puede saber qué es lo que uno debe buscar?

Lo mejor que se puede hacer, no importa que hayan pasado 10 ó 40 años, es ofrecer una felicidad que no se acabe cuando escasea o se termina el dinero, la salud, la belleza o incluso la vida.

Si decimos que amamos, hagamos lo posible por asegurar la eternidad y la felicidad plena e interminable de la persona que amamos.

¿Cómo afecta la incapacidad de adaptarse al momento de ser feliz?

Las situaciones nuevas traen sorpresas agradables y otras que no lo son tanto. En todo matrimonio al inicio se da una fase de adaptación, que debe ser caracterizada por la generosidad de espíritu, donde la clave radica en ceder.
La madurez es un factor importante, ya que las situaciones nuevas molestan pero eso no impide que uno pueda asimilarlas y vivir con estas.

Si alguien compra un par de zapatos nuevos es probable que al principio generen un poco de molestias, pero luego se amoldan, se suavizan y no importa cuánto tiempo pase, no los dejaremos de usar.

Se dice que más que amar es navegar. ¿Qué opina de esto?

Tu pareja debe ser parte de ti sin caer en una relación de dependencia insana. Al principio todos debemos remar al mismo lugar y, muchas veces, hay que hacerlo a contracorriente, pero siempre juntos. Luego, se convertirá en un simple navegar que ya no cuestionará los actos de perdón, de atención o de cariño.

Cuando el amor fluye, como impulsado por el viento, se pueden alzar las velas y dejarse llevar gracias al esfuerzo inicial. Esa es la felicidad de una pareja que construye su viaje por la vida.

Por: María Paz Murillo

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